viernes, 29 de enero de 2010

CHARLANDO CON MI HIJO


A veces me dice que hablo demasiado y que concretamente..."la haga más corta". Y si, reconozco que muchas veces explico cada cosa que intento decir, dando todos los razonamientos lógicos que me llevaron a ellos. A veces me dice que hablo demasiado y si, tiene razón. Será tal vez, que de pequeña no lograba expresar lo que pensaba o sentía, por lo que desde hace muchos años atrás me volví, según él, una vueltera.
Todavía solemos compartir por lo menos la cena y la televisión suele estar presente. Claro, luego de un día de trabajo, uno quiere informarse un poco sobre la realidad en la que vive. Así es como, en más de una oportunidad surgen los debates sobre política, economía, seguridad y sobre cualquier tema que los informativos comentan reiteradas veces como un taladro en nuestras mentes.
Es entonces cuando al escucharlo hablar tengo una mezcla de sensaciones.
Su voz se altera, mientras su sentimiento de frustración y enojo inundan la charla. Enojo por sentirse sin futuro o casi sin presente, aún habiendo logrado a base de un gran esfuerzo, llegar a cumplir determinadas metas que se propuso.
Veo su rostro desencajado, como si un paredón se levantara delante de él y sintiera que nunca lo podrá pasar. Su visión de la sociedad que lo redea es, en palabras textuales, "todo una mierda". Y ahí trato de entrar en juego yo. ¿Cómo decirle o transmitirle, con pocas o muchas palabras, que lo que hoy parece imposible y terrible mañana puede cambiar,que no todas las personas son destructivas y corruptas, que la vida es muy bella para desperdiciarla teniendo dentro de uno esos sentimientos que envenenan el alma?
Dice el viejo dicho que el zorro sabe más por viejo que por zorro no?... Inevitablemente la experiencia no es transferible... use uno muchas...o pocas palabras.
Cómo decirle, que él tiene en sus manos la elección de vivir lo más feliz pueda o vivir sufriendo por la ira que le produce un mundo hostil, al que no logra cambiar. Ah!!!! esa aceptación de la realidad y el reconocerse uno mismo, distinto, con sus propias virtudes y defectos y sin embargo poder encontrar la claridad de la propia idiosincracia, sin ceder a la falta de valores y sin caer en los idealismos inútiles, que sólo hacen sentir más y más lejos la meta!!! Ah!!! ese justo equilibrio!! ¡¡quién hubiera podido tenerlo a los veintitantos años!!!!
A veces me pongo a hablar con él y dice que soy muy vueltera y tiene razón. Me quedó la costumbre de dar una vuelta más de rosca a cada cosa hasta lograrla.
De cualquier forma sé, que entre tantas palabras fecundadas con el sentimiento del amor, alguna germinará y florecerá a su debido tiempo.
Después de muchos años de malas experiencias aprendí, que la mejor lucha en la vida, es la lucha que uno pueda hacer desde el amarse y respetarse fundamentalmente.
Lo demás y "los demás", no son vos. Respira profundo, miráte muy dentro y sé vos mismo. Con esa ternura en la mirada, con el abrazo cálido, con la pasión por el arte y esas ansias torrentosas de vivir.
Para vos, para vos y para vos. Para cada uno de ustedes. Que son mis mejores maestros. ¡Cuántas palabras! ¿ no?... y bueno... si, soy vueltera. Otra persona tal vez sólo hubiera dicho "los amo y quiero de corazón que sean felices".

domingo, 24 de enero de 2010

LAS DANZAS DEL ALMA

El aroma del teatro vacío le hechizaba, como si un aura mágica la hiciera flotar en quién sabe que fantasía. Tal vez algún personaje escondido en su interior salía a jugar en los tablones de madera.
Allí se transformaba en una pequeña actriz y bailarina que no conocía la verguenza, ni más temor o nerviosismo que el que pudiera sentir cualquier artista, antes de salir a escena.
Y uno podía verla interpretando la danza de la alegría y la libertad, con tanta gracia y felicidad que nadie, en su sano juicio, se hubiera atrevido a finalizar la función.
Ella disfrutaba de cada ensayo, de cada telón corriéndose para abrir las puertas de su alma, ansiosa de expresarse.
Y cuando ello ocurría y los reflectores encandilaban su vista, dejando a todo el teatro sumido en una gran oscuridad, sabía que ése era "su momento de luz".
Si, y yo... la veía tan feliz que no me hubiera atrevido... Pero como toda obra de teatro, en algún momento, debía termina.
La niña creció y ya no volvió a usar ni trajes de encajes con lentejuelas y canutillos ni sus zapatillas de baile, que quedaron bien guardadas en el estante de los sueños. Tampoco los reflectores volvieron a iluminarla. Pero ¿ quién podría acallar sus dotes artísticos?.
Ella trasladó su arte y siendo muy joven, inauguró el teatro mayor. Claro, fue pura improvisación, no tenía guión ni coreografía que la ayudara ¡ y eso que ya había formado toda una compañía!!. Sin embargo, sus ansias de danzar encontraron las formas de trazar sobre ese enorme escenario los pasos de una indefinida coreografía la cual iba corrigiendo, conforme transcurrían los años. ¡Cuántos moretones se habrá ganado en cada intento!!!, me nace una sonrisa cuando la imagino, protestando o llorando con cada caída o lo que para ella era algún fracaso, para luego levantarse y seguir... siempre seguir.
De vez en cuando, la observo y veo que su danza cada vez es más bella. Aunque su cuerpo ya no es el de esa niña, ni siquiera el de una mujer madura pero ágil. Sin embargo se la puede ver en su viejo jardín lleno de flores y enredaderas ¡y la veo feliz danzando el baile de la vida, lleno de ritmos étnicos y extraños! Alzando algunas veces la voz ¡Gruñéndole a su cuerpo de baile, cuando no siguen el ritmo según ella!! "ja, chicos rebeldes no más! - protesta. Y entonces, de algún lado indefinido, llega a sus oídos el gran aplauso!!! ¡ Ah, el aplauso! la mejor caricia que puede recibir un artista. Es en ese momento en que sus ojos brillan como entonces, con su corazón rodeado de un abrazo.

sábado, 23 de enero de 2010

PASAJE DE IDA


Logró finalmente cumplir su sueño y allí estaba, recostada sobre aquél verde colchón de esperanza. Esperanza ahora alimentada por ese salvaje, apasionado y tierno río que acarició sus costas de entre sueños.
Nunca me lo dijo, pero siento que desde ahí, la visión de su propia historia fue irremediable y definitivamente distinta.
Un cielo ya dormido la iluminó con el titilar de estrellas con insomnio. Extaciada, inhaló el aire fresco de la noche madura. que más que noche, percibió como una madrugada de futuro irresuelto.
El silencio le murmuró al oído las palabras del viento y del arroyo. Tan suave pero tan intenso, que liberó en vuelo su alma descansada; y la fantasía de la levedad se corporizó en su interior, permitiéndole transitar descalza sobre el duro ripio de aquéllos caminos, guardados en cientos de viejas diapositivas cubiertas de polvo.
Supo recorrer muchos kilómetros para llegar a ese lugar. Supo cansarse. Supo aguardar en su asiento reclinable - a veces tranquila y otras tantas demasiado inquieta - hasta llegar a ese bello paraje.
En alguna oportunidad, le pregunté cuánto tiempo le había tomado arribar a su destino y me respondió algo que me dejo pensando:" ¿Acaso importa cuánto tiempo me llevó?...a mí lo único que me importa es ir llegando. Hay algo de lo que tal vez no te hayas percatado ¿ ves ésta foto dónde estoy junto al río? .... pues... ya había partido"-

jueves, 21 de enero de 2010

EL RELOJ DE PARED



Hace un tiempo compré un reloj de pared, muy barato por cierto. El muy rebelde hacía lo que quería. Adelantaba y atrasaba a su real antojo. Y cuando lograba mentalizarme para no sentir su presencia - literalmente perdida en el tiempo- intentaba escribir, plasmar en la hoja esos sentimientos encontrados. Pero las palabras quedaban atascadas, enredadas entre cada tic y cada tac.
Él, guerrillero de los años, sonaba insitentemente.... tic tac, tic tac, tic tac; torturando no tan sólo mis oídos sino acosando mi mente.Reflejo inexorable del tiempo transcurrido; un dictador obligándome con cada tic tac a mirar hacia atrás para ver el pasado o empujándome compulsivamente hacia el abismo del incierto futuro.
Así cómo las agujas del reloj giraban incansables, mis pensamientos giraban en torno al torbellino de mis emociones. Tic tac, tic tac. Como un recordatorio implacable de aquellas cosas no logradas. Como la visión fantasmagórica del pasado.
Tic tac, tic tac,tic tac. Insufrible tormento, que generaba en mí desesperación, ira, angustia, mientras el maldito reloj- que seguía marcando las horas como si nada sucediera-, se burlaba de mí. Y la hoja... continuaba irremediablemente en blanco.
Ya sé- pensé casi segura de haber hallado la solución-, voy a poner música ya que siempre me inspira. Y así, mientras el tic tac seguía sonando haciéndose el disimulado, algún tema lento inundaba la atmósfera y rozaba mi alma en aquellas zonas donde nadie estuvo. Acariciándola, haciéndome estremecer. ¡Pero el gran señor no aguantaba no ser el centro de atención ! y entonces.... otra vez él!! - verdugo impiadoso- hacía resonar más fuerte su Tic tac diciéndome: "te queda muy poco tiempo. Apúrate, debes lograrlo". Y era entonces que el remolino de angustia, deseo y ansiedad terminaban por dejar todavía más en blanco la hoja, a la cual ya ni siquiera podía distinguirle los renglones.
Tic tac. Tic tac. Los años pasan a su ritmo, señalándome todo aquello que me falta conquistar. Tic tac... tic tac... para el amor. Sólo tic tac y una hoja en blanco.



martes, 19 de enero de 2010

FINALMENTE LAMISTE TUS HERIDAS (vieja loba)


Sería muy poco honesto de mi parte no mencionar que el título está intimamente relacionado con el concepto descripto por la escritora Pinkola Estés en Mujeres que corren con los lobos. Pero también es honesto decir, que muchas veces concordamos con palabras o conceptos dichos por otras personas.
Esta es una pequeña historia, corta, nada especial.


El video estaba hermosamente confeccionado, en realidad más que un video era una edición fotográfica que también tenía músia. Lourdes con mucho cariño lo hizo para fin de año.
Y mientras lo observaba emocionada de pronto las imágenes comenzaron a distorcionarse como si por detras o por delante de las mismas un entramado suave, casi invisible entretejiera los rostros, los cuerpos, las vidas, uniéndolas de forma definitiva e irremediable.
De tras de esos rostros sinceramente felices y sonrientes se podían percibir gritos, llantos y desesperación..... Y seguí observando y ví que en ese entramado también se hallaban el esfuerzo, la esperanza silenciada, la lucha inconciente y las ganas de vivir y crecer casi sin darnos cuenta.

Este compilado de fotos no era más que un extracto en imágenes de todo aquello que en el transcurso de esos años fue transformando a mi familia y a mí.
Con la ayuda de algunas personas muy cercanas y queridas aprendí a llorar, a sentir dolor y soportarlo. Aprendí a entender y vivenciar que no moriría al hacerlo, es más que al hacerlo salía más fortalecida aún.
Y tal vez lo más importante , que de nada sirve esperar eternamente que alguien cure las heridas causadas a temprana edad o no tanto; que de nada sirve esperar salvadores para mis angustias o dolores y que la única forma posible para cerrar ciertas heridas es dándome el amor que no recibí cuando debieron dármelo. En otras palabras, como diría la escritora Pinkola Estes "lamiéndome las heridas".
Existe un lugar en mi corazón donde las personas que apuntalaron ese proceso viven y donde hay espacio reservado para un eterno agradecimiento.


El video terminó con lágrimas en mis ojos y con la felicidad de mirar este presente construido desde las ruinas, desde las profundas cavernas de nuestro interior, donde yacen los restos arqueológicos del alma, esencia indispensable para la reconstrucción de mi propio ser.

Entramados de historia, entramados de humanidad...que serenidad otorga el reconocerse parte imperfecta del mismo.

sábado, 16 de enero de 2010

SURCANDO NUEVOS CAMINOS......



Cuando comienzo a hacer algo nuevo la mayoría de las veces no tengo ni idea de como hacerlo. Esta es una de ellas. Y mientras pienso en la forma de mantener este espacio vivo, quiero compartir algo que escribi hace ya unos cuantos años.


Es la historia de LA NIÑA DEL RULERO.

- Hola, cómo estás?...
Recién hoy después de tanto tiempo me decidí a escribirte. Y es raro ya que no nos conocemos. Tal vez así sea más fácil expresarte lo que siento ya que entre tus cosas y mis cosas, no hay mucha diferencia; sólo las distintas pinceladas que al vivir han dado un colorido particular a esta obra inconclusa que es la vida.
Ella miraba a travez de esos profundos y tristes ojos marrones. Solitaria, reflexiva y muy madura, hacía correr esos antiguos ruleros de su madre sobre la montaña de arena que había en el jardín. Y así en un segundo se convertía en una operaria de vialidad nacional, preparando la tierra para que un nuevo camino pudiera llevarla, tal vez, al rincón de la felicidad. Un camino lleno de árboles, mares y montañas elevaban su alma a un paraíso.
Una fuerte discusión la trajo rápidamente de regreso a la capital federal. Atrás habían quedado las cumbres nevadas, los frondosos bosques y las libres aves que surcaban el cielo.
Otra vez la tristeza y la angustia de ver, entender y callar. Ser testigo imparcial del drama familiar talló su alma, como esas máscaras indigenas llenas de contenidos y significados silenciados.
Ayer la volví a ver después de algún tiempo . Yo creía que tal vez había logrado sonreír desde lo más profundo de su alma. Pero ayer, sin querer, la volví a ver con lágrimas en los ojos....frente a mi espejo.

LOS LATIDOS DE MAYANA

       Kalimani  ,   aprendió de su abuelo Katochi , todo lo que un niño de 14 años debía saber ; sentados frente a frente y con s...