sábado, 26 de marzo de 2011

MI-TROPOLIS

Foto de Patricia Barbecam
-face CIELOS DE BUENOS AIRES-
Gracias Patricia por tus imágenes


Te enroscas en mi corazón
con cada bocanada de locura
que escapa de tus baldosas resfriadas,
por otoños lluviosos.

Te enroscas en mi corazón
como una serpiente que seduce
con el mortífero tintineo
de tu bello cascabel.
Con las corcheas de tus violines
y las fusas de tus bandoneones.

Y
más te enroscas... más de odio.

Por amarte así,
casi desde lejos,
casi desde un roce sutil,
vislumbrado por tu olor a colectivo
por tu olor a oficina y corbata.

Ya casi sin aliento,
te odio
en las esquinas de las rosas muertas
dormidas en pequeñas manos.

Y
te odio tanto,
con tu sabor a negro y amarillo,
con tu sabor
a sudores atormentados en algún subte
en algún maltrecho tren.

Y... si... te odio,
con la pasión que impide el olvido,
que impide desprenderme de tí,
renaciendo con fuego que arde
al compás de un chambergo...

Al ritmo
de dos cuerpos apretados
por los compases de tus malditos bandoneones
o por las convulsivas danzas
de tus barrios pecaminosamente
cercanos.

Te odio
en cada comentario que hago sobre ;
sobre tus baches,
sobre tus carteles en un ridículo inglés
que no quiero comprender.

Y
te odio más,
cada vez más,
cuando al song de este bandoneón
mi corazón danza sobre tus baldosas,
cuando mi alma
respira la mirada asombrada
de algún turista.

Ay!!! si supieras cómo te odio...
en cada taco aguja,
en cada fecha
en que en tu sexo nos atrae a
reunimos para gemir de
dolor...
de euforia..
de alegría...

Te odio tanto
porque muero sin tu olor a gasoil;
porque muero sin
los sonidos de zapatos rutinarios transitándote
como amantes adictos a .

Y
mis celos se alzan desmedidos
queriendo atraparte sólo para mí,
guardarte como un perfume
en la retina de tu escencia.

Tan perversa como bella
tu sexo me atraviesa
hasta que me fundo en tu propia
pesadumbre, en tu propio hastío,
porque no soy...
si no es en .


JARDINES EN LA MEMORIA




En el jardín de los 24 de marzo,
la tierra escurre rocíos de ausencias:

flores marchitas,
semillas resecas..
polen mutilado en esporas gimientes.

mientras raíces ocultas,

levantan con su fortaleza escencial,

veredas sepulcrales.


En el jardín de los 24 , las alegrías del hogar
-sonríen con apacible dolor -

frente a lápidas etéreas
con la fortaleza de los cactus.

En el jardín de los 24
hay huecos que parecen vacíos.

Solo pueden ver sus flores
los que miran con el respeto por la vida,
los que miran con el corazón abierto.

En el jardín de los 24
las enredaderas se extienden aún más
como en un abrazo infinito,
silenciosas, tan silenciosas que lo dicen todo.



jueves, 24 de marzo de 2011

NUNCA MAS EL TERROR- NUEVO ANIVERSARIO DEL GOLPE MILITAR EN LA ARGENTINA

En este nuevo aniversario del golpe de estado producido en la Argentina en 1976, son muchas las cosas que llegan a mi memoria, de aquellos años, para mi adolescentes. Tengo el recuerdo, de titulares de diarios que anunciaban enfrentamientos de guerrilleros con fuerzas policiales, en distintas partes del país. El recuerdo de López Rega junto a la presidenta María Estela Martinez de Perón, en una nefasta imagen en blanco y negro, tanto en las fotos de los periódicos como en la televisión, aún en blanco y negro.
Los rumores de un golpe, asonaban por doquier como algo sabido y esperado por la mayoría de la sociedad (por lo menos esa era la impresión que tenía a esa edad.
A las cero horas del 24 de Marzo de 1976, se interrumpió la programación de todos los canales de televisión y con el fondo del Escudo Nacional, se escuchó la voz de Jorge Rafael Videla, anunciando el arribo al poder de la Junta Militar.
Recuerdo, que un escalofrío me recorrió el cuerpo, aún no teniendo la más mínima idea de lo que ocurriría.

Radio Colonia - la radio que se captaba y que provenía del Uruguay- comenzaba a relatar los hechos acaecidos en la argentina, y sin lugar a duda se convertiría en la fuente de información más confiable para nosotros. En muchas casas se estaba espectante de las noticias que por ella difundían, como alguien que escucha en secreto, con la radio bien pegada al oído.

Sería muy largo y tedioso describir cada sensación que el oscurantismo de esa época dejó particularmente a mí. Si voy a relatar algo que me tocó presenciar.
Eran las seis de la mañana, cuando levantada temprano con el objeto de estudiar, me instalé en el comedor de mi casa, cuya ventana daba a la calle. Abrí las persianas de metal, y a través de ellas podía verse un cielo gris plomizo.
Abocada a la lectura durante un tiempo largo, decidí levantarme y como se dice habitualmente, estirar las piernas. Me acerqué hacia la ventana y vi que sobre la calle, bien pegado y alineado al cordón de la vereda - frente al portón de mi casa-, estaba bien alineado un largo bulto envuelto en una bolsa negra.
Todos dormían en casa, menos mi padre que a esa hora ya se encontraba en el trabajo.
Con la inconsciencia y la curiosidad que caracteriza a los adolescentes, salí y me acerqué para ver de qué se trataba. Sin tocar nada, pude distinguir la forma de un cuerpo, embolsado que se cerraba con un nudo en la parte superior de la cabeza. Estremecida, pero conservando la calma, decidí llamar a mi padre y comentarle lo sucedido. El me aconsejó que inmediatamente cerrara las ventanas y que no llamara a la policía, que él lo haría desde su trabajo. Al rato me llamó y recordándome que no saliera ni abriera las ventanas, me comentó que según la policía, pasarían por el lugar en unos quince minutos.
Así, me quedé aguardando - y espiando a través de la celocía de las persianas - la aparición del móvil policial; pasaron los quince minutos, los treinta, y aproximadamente pasada la hora desde el llamado, un rastrogero sin caja en la parte trasera se detiene a unos metros de mi casa. Baja un hombre vestido de civil, se acerca al bulto y lo carga- como quien carga el cuerpo de una persona sobre sus dos brazos. Al hacerlo, cae de la bolsa una tierra rojiza. Practicamente tira el cuerpo en la cajuela de atrás y desaparece velozmente.
Con 16 años el corazón me latía fuertemente y una sensación inexplicable me embargaba.
Las sospechas de que nada era como decían que era, pasó a ser certeza. Pero una certeza maniatada, censurada. Había que preservar la vida.

Hoy muchos años después, me pregunto que hubiese sido de nosotros como sociedad, como país, si no hubiesen existido esas "locas mujeres de la plaza de mayo", esas corajudas, valientes, sufrientes también. Esas que aprovecharon la presencia del periodismo que nos visitaba por el mundial de fútbol, para gritar y denunciar lo que nos estaba pasando.
Sin lugar a duda, los hechos posteriores no hubieran sido los mismos. Hace pocos días se conmemoró el día de la mujer y me vienen a la mente las madres y las abuelas de plaza de mayo, como visagras indiscutidas de la historia.
No voy a hablar de las torturas ni del terrorismo de estado. Es más que sabido. Hoy quiero hacer mención, al rol fundamental que cumplieron estas mujeres en la finalización de la dictadura, y en los años posteriores a la misma.
Mi reconocimiento hacia ellas,porque una cosa es verlo por televisión y ahora.
¡Que coraje que han tenido al enfrentarse a esos monstruos!


EN LA PARTE SUPERIOR DERECHA PUEDEN ABRIR UN ENLACE RELATIVO AL TEMA. MUCHAS GRACIAS.


domingo, 20 de marzo de 2011

GARRAS EN LA TRASNOCHE - PASO SENDRA


Por las noches luce un sólo ojo cerrado.Escudriñando en la nocturnidad - fantasma o no-, las garras que en la solitaria oscuridad la marcan. Con un ojo cerrado, y con su ser atrapado tras murallas invisibles deja marcas imborrables sobre su piel, sangrantes y ardientes.

No sabe ya distinguir entre la realidad y la ensoñación. Navengando por un mundo tan parecido a las pesadillas de Fredy krueger, evita el dormir, cómo si eso pudiera salvarla de su tormento.

Pasaron unos cuantos años, hasta que por su lucha incesante- medicación por medio, análisis, horas de juegos en la computadora, etc.- pudo darse cuenta que jamás escaparía de las garras.

Una noche, cuando el reflejo de la luna formaba claroscuros sobre sus sábanas, notó cómo de su cuerpo surgían las temidas garras que tanto la atormentaban.
Como si hubiese despertado de un sueño muy profundo, se quedó estática, no pudiendo creer que salieran de su propio cuerpo. Y se quedó observándolas por un largo rato, viendo cómo desesperadamente escarbaban en su propio cuerpo, como los prisioneros que cavan un oscuro túnel para huir de su prisión.

Aficionada al cine, recordó esa vieja película en la que unos niños habitaban dentro de los muros de una pared e infructuosamente trataban de salir, mientras eran vigilados rigurosamente por "sus padres".

El sol ya alumbraba la habitación, con una luz que parecía una profesía reveladora de alguna película fantástica, cuando un pensamiento surgió en su mente: la misma mujer buscando la salida desde su afuera, eliminando obstáculos, hasta encontrarse justo en ese punto medio, donde las garras ya no serían necesarias.

domingo, 13 de marzo de 2011

NOCTURNO




Palpitan mis poros abiertos
al roce de los pinares,
bailando al ritmo de la brisa nocturna.

Trayendo con su danza
el perfume embriagante
de susurros de hojas rozándose,
de noches amanecidas entre tus olas.

Palpita mi respiración
en tu cuello desvanecido
en un sueño lejano
y
la marea se aleja
habiéndome bañado de vida.

Tus brazos sin nombre
rodean mis sueños
e inflaman incansables,
el ardiente aliento de mi mirada;
silenciados por tu ausencia
o tu presencia aún desconocida.

Se estremece mi cuerpo
en convulsiones recurrentes
con la marejada de los años,
cómo si jamás hubiese sido amada.

Palpitan mis poros abiertos
como un médano anhelante
por ser arrasado por esa marea
de fosforecente espuma.




miércoles, 9 de marzo de 2011

ENCALLADA


Encallada...
mi cuerpo disuelto entre algas y arena,
mi alma
entre vientos de espuma
y
techos destellantes.

Si
me quedé encallada,
con las palabras escondidas en caracolas,
con sentires palpitando
en mil huellas,
tan efímeras y tan profundas
como el amanecer.


LOS LATIDOS DE MAYANA

       Kalimani  ,   aprendió de su abuelo Katochi , todo lo que un niño de 14 años debía saber ; sentados frente a frente y con s...