martes, 15 de junio de 2010

BÁLSAMO DE MADERA CAOBA




Nuestro amigo, el tren de los domingos por la tarde - aquél bello tren de madera que crujía con cada movimiento-, nos llevaba en una aventura sin igual, desde la estación de Villa Urquiza hasta la terminal de Retiro.


Y las sonrisas o las lágrimas estaban cerca nuestro, acariciándonos como la suave brisa, que atrevida, se colaba por las generosas ventanillas. Tal vez, fueran tan sólo treinta minutos de recorrido, visitando sueños propios y ajenos: casas bajas, árboles de copas frondosas, patios y terrazas floridas. Y en el devenir de los paisajes ciudadanos, la primavera llamaba a nuestros corazones a soñar con la vida, mientras por el pasillo del tren, se podía escuchar al guarda, con su traje azul y su gorra, a la voz de: ¡"boletos por favor"!. Esos pequeños cartoncitos de dos colores (blanco y naranja)que "picaría" de un sólo lado, si el pasaje era de ida y vuelta.


En medio del terror de los días mas oscuros de nuestra historia, viajábamos ajenas al dolor y a la muerte, tal vez con la impertinencia de soñar con el amor, la libertad y la paz y salvaguardadas de hechos siniestros, quién sabe por qué extraño designio.
De la mano de Boleto para pasear, hacíamos, María Inés y yo nuestro viaje al interior de la esperanza, escondiendo en los bolsillos cigarrillos, algunos pesos y los amados cassettes. Y no había bolso, ni celular, ni mp3 ni 4 ni 5; no los precisábamos, nos teníamos a nosotras mismas. Mary llevaba consigo - infaltable-, su grabador,con su funda de cuero negro y correas para cargar al hombro,- ahora pieza de museo-. El resto del equipaje estaba empacado en nuestras almas y en la imaginación. Teníamos otros amigos pero por motivos que nosotras no entendíamos bien, preferían quedarse en casa, ese por ejemplo era el caso de Bob Dylan o de Led Zeppelin.



Y mientras los paisajes cotidianos, acariciaban nuestros rostros acompañados por el vaivén del tren, la música de Los Beatles o The Carpenters, nos animaban a cantar, mientras los adultos muy formales, nos miraban con cierto recelo - tal vez por lo mal que lo hacíamos- o porque no se animaban a sonreír al compás de sus propios sentimientos, revelados muy a su pesar por sus pies, que inevitablemente, se movían al ritmo de la música... !Qué gracia nos causaba!
Y al arribar, admirar cada vez la majestuosidad de la vieja estación Retiro: su techo altísimo construido con una estructura metálica y vidrio, donde miles de palomas encontraban refugio. Luego el paseo obligado por la tradicional peatonal Florida, riéndonos tan sólo por que sí, porque ya teníamos mucho porque llorar.
Estos eran nuestros "viajes", con el alma henchida de saber que la vida nos esperaba y seguramente tendría guardado para nosotras, soles, perfumes, caricias y paz.



Bellas tardes de domingo en los Rosedales de los bosques de Palermo, tiradas en el pasto de cara al sol y cantando bellas canciones.
Hoy le agradezco a la vida haber crecido en aquellos años, junto a mi querida amiga del alma - la hermana que no tuve- . Con las veredas y las bicicletas como nuestras compinches. Y con las muchísimas aventuras que nuestra imaginación, como amiga fiel, nos susurraba al oído, pícaramente.



Muchos años han pasado y al escuchar estos temas musicales, el alma se me vuelve a convertir en alas desplegadas, como si acaso fuera un ave fénix, resusitada en vuelo, no importa si rasante o no, de benditas y amadas letras.


Ellas, hoy son mi amado tren de madera. Hoy llevo boleto de ida al centro de mi misma. Y al pasar por cada una de las estaciones, en los andenes aguardan por subir cursivas en negrita, hasta que las bellas palabras, vivenciandose a sí mismas, esparcen en el viento el sublime silbato que indica una nueva partida.


Dedicado a mi hermana del Alma María Inés.


8 comentarios:

  1. Jo.
    Que bonito.
    Gracias por compartir tus recuerdos.
    Que delicia.
    Besos Beatriz.

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  2. Gracias por compartir tu historia y tus recuerdos.
    Yo también tengo una amiga del alma llamada Marinés...

    Pasa por mi blog, tienes un premio para traer al tuyo.

    Besos amiga.

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  3. Que hermosos recuerdos Beatriz gracias por compartilos con todos nosotros.
    Te mando un besico

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  4. Hemos ido dejando detrás nuestro tantas sensaciones, emociones, sentimientos que es bueno rescatarlos. Yo tengo una gran dificultad para hacerlo. Besos.

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  5. Que lindos recuerdos Beatriz!
    Tambien recuerdo algunos viajes en tren preciosos con mi flia!
    Mi nariz pegadita al vidrio de la ventanilla!
    Que pena que ahora viajar en tren sea peligroso en la mayoria de los casos o ya no se hacen esos viajen que eran paseos no?
    El rosedal... que bonito, acaso todavia estan esos botecitos en los que se festejaban los dias de la Primavera año a año?
    Bellos momentos pasados, y que felices eramos!
    Te abrazo fuerte y te debo un mail!
    Estoy un poco a las corridas, cuando no en esta ciudad.

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  6. Sabes Bea, me gusta una idea de Hesse en Demian es más o menos así: cuando el poeta enamorado y siempre fiel a su estrella la alcanzó...recuperó su vida. Y todo lo que se había secado en aquel tiempo en que el poeta solo cantaba a su estrella en su plegaria volvió en renacimiento...
    así nos veo a los que somos capaces de amar sin remedio...o simplemente por que es nuestro Destino en tanto que seres rebeldes de cualquier imposición. Somos Mente.
    besos para ti, me haces vibrar en la inspiración y la esperanza.

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  7. Tu hermana que ha debido estar siempre orgullosa de ti por estas letras tan hermosas, por la delicadeza de expresión y por el amor que sale a raudales por todos tus poros.
    Un saludo.

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  8. Querida Pena, a veces con tal de dejar un tiempo o pasado doloroso atrás, borramos todo, también lo bueno. Hay que trabajar mucho en uno para soportar lo malo y así poder recuperar lo bueno, sino terminamos perdiendo cosas sencillas pero muy valiosas.
    Te deseo lo mejor y que busques con paciencia, porque sin lugar a duda vale la pena!!!

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