viernes, 5 de marzo de 2010

TAL VEZ YA ESTES DEMASIADO CANSADA (una historia real de violencia)



Sólo pude verla una vez en la oficina. Con sus cabellos largos, un tanto resquebrajados mientras las marcas del dolor y la tristeza dibujadas en su rostro se desvanecían tenuemente por un suave y delicado maquillaje.
La pude escuchar hablar con otras compañeras, amena , con voz suave y cálida. Lucía su chaqueta blanca, (con su identificación que decía Alicia perteneciente al municipio de..), y un jeen azúl.
- Ella es Alicia- me dijo Silvana al presentármela.
-Hola, como estás, yo soy susana de la oficina..., le contesté cálidamente.
Pero su respuesta no fue demasiado cálida. Podía notarse a la distancia, su necesidad de preservarse de tantas agresiones y discriminación; su miedo latente, aunque nada en ese momento indicara que fuera a ser agredida.
Compartí con ella sólo esos pocos minutos, sin embargo ya sabía algunas cosas de su historia, de su dolorosa historia. Y me quedé pensando en la excelente labor del municipio al darle trabajo en relación de dependencia. Algo que es absolutamente raro de encontrar en esta sociedad que prefiere la marginalidad que el blanquear las situaciones.
Alicia tiene ahora cincuenta y tres años, recién cumplidos el mes pasado, y sólo hace dos meses logró judicialmente, la exclusión de su hogar de sus tres hijos mayores, quienes eran brutalmente violentos con ella, de todas las formas posibles.

Por fin había logrado un poco de paz. Sóla, sin familia que la sostenga emocionalmente, sus compañeros de trabajo son sus referentes más fuertes y más cercanos.
El martes pasado, nos llegó la noticia que Alicia había tenido varias convulsiones repetidas y que el sistema de emergencias la había trasladado al hospital ( donde trabajo). Me quedé preocupada. Una compañera, la había ido con ella en la ambulancia y me comentaba que, en su corto lapso de lucidez, le dijo: " por favor no te vallas, no me dejes, estoy muy angustiada" y luego de balvucear esas palabras volvió a convulsivar.
Al rato de encontrarse en la guardia, su estado sufrió una desmejoría por lo que la trasladaron inmediatamente a la sala de schok room.
Al día siguiente, tuvimos la mala noticia. Alicia había sido trasladada a Terapia Intensiva. Sergio, un compañero mío de oficina, había trabajado anteriormente con ella en otra dependencia y se encargó de estar presente en la entrega del parte médico diario. La situación no era - ni lo es - para nada alentadora.
Se encontraba y se encuentra aún, entubada, en estado de coma farmacológico inducido. Desgraciadamente, su estado empeoró al desencadenarse una neumonía en ambos pulmones. El médico dijo: "No es alentador su pronóstico".
Casi no la conozco, pero por muchas razones siento empatía con ella. Sólo dios sabe como terminarán de desarrollarse los hechos, pero me genera mucha tristeza saber, que después de tantos años de sufrimiento y a las puertas de lograr, no digo una vida feliz, pero sí de tranquilidad y dignidad, su gastado y maltratado cuerpo le juegue esta mala pasada. Aunque en realidad, es más que lógico: un ser desgastado por la violencia , con su salud desmejorada, inclusive por no tener para comer (ya que sus hijos le prohibian comer, lo que ella misma compraba con lo que ganaba con su trabajo) y tantas otras cosas terribles.
Estas palabras son para todas las Alicias o para todos los Ricardos, que tienen su Documento Nacional de Identidad equivocados (creo ser clara).

Para mí, es ella, es Alicia. No hay duda.
Los nombres no son los nombres, eso es lo que menos importa. Alicia o Ricardo o como Uds quieran llamar a este ser humano que ha sufrido tanto, se merece lo mejor.
NO A LA DISCRIMINACIÓN NI A LA VIOLENCIA POR LA ORIENTACIÓN SEXUAL. EN REALIDAD NO A LA VIOLENCIA...NO!!!

Aunque no puedas saberlo, te mando un abrazo del alma, Alicia. Y que consigas paz para tu alma (es el deseo de una sobreviviente a otra).

3 comentarios:

  1. Suegra. muy bien lo q escribiste. lamentablemente en estos tiempos las cosas son asi y peores. La discriminacion no solo está entre gente que no se conocen sino también como bien dicho está en tu publicacion, en la familia. y eso es peor. Ojalá algún día todo este mundo cambie . que se le hagan un clic en la mente de las personas, no solo a aquellos que matan o roban,etc sino a los que no pueden convivir con personas que elijen ser como quieren ser o aquellas peronas ajenas que se ríen de los demás.

    Te quiero

    Lu

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  2. Hay Alicias en cada barrio,en cada trabajo,en muchas familias y hay cada vez mas voces que se animan a denunciar,pero aún queda un largo camino por recorrer:el de aprender a ser humanos.

    Saludos desde Montevideo.
    Luis

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  3. Ahora entendí, pobrecita lo que habrá sufrido por atreverse a SER...

    Besos.

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